Menos pescado y marisco fresco, y más congelados

Menos pescado y marisco fresco, y más congelados

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El consumo de pescados frescos cae un 1,3% mientras que el refrigerado crece un 9,7%, según Nielsen.

En España, uno de los países europeos con mayor peso de los productos frescos en la cesta de la compra, estamos dejando de ir a las pescaderías y vamos más a las secciones de congelados de los supermercados. A diferencia de Alemania o Francia, más propensos a llenar la nevera de comida ya preparada, los españoles tradicionalmente preferimos comprar el género fresco y que nos lo limpien y preparen a nuestro gusto. Sin embargo, el encarecimiento de este producto ha hecho que hayamos cambiado la merluza fresca por la congelada.

Según explican en la consultora Nielsen, “se ha producido un trasvase del pescado fresco al congelado”, fruto de esta subida del precio.

Según los datos analizados por Nielsen para EL MUNDO, en 2015 (último período con cifras anuales actualizadas) consumimos casi un 1% menos de producto fresco perecedero e incrementamos un 3,5% el de congelados. Los refrigerados se dispararon un 10,6% y los ahumados, que también vienen en formato envasado, subieron un 8,3%.

Menor gasto

También gastamos menos, no porque el pescado fuera más barato, sino porque compramos menos cantidad: un 1,3% de caída en el caso del fresco (cuyo precio se incrementó un 0,5% en este periodo) frente a un incremento del 9,7% en los refrigerados. Esto quiere decir que visitamos menos la pescadería y más los pasillos del súper. En el caso de las conservas, que se habían abaratado un 1,8%, el crecimiento fue del 0,4%. Como señalan en Nielsen, “el fresco fue la única variedad que descendió en volumen de ventas”.

En el lado contrario, los refrigerados y los ahumados crecieron a dos dígitos. De los primeros se vendió un 10,6% más en volumen. De ahumados, un 7,3%. Que el precio de estos envasados también se incrementara nos importó menos en este caso. A pesar de ello, el pescado fresco sigue representando el 62% del total del gasto que hacemos en pescado, mientras que las conservas acaparan un 17,9% de cuota.

Variaciones de precios

Este año esta tendencia a consumir lo preparado y menos lo que llega reciente de las lonjas se mantiene. “El consumo en kilos de pescado y marisco fresco ha bajado en 2016 frente a 2015 en el entorno del 5% haciendo que, dentro de lo que podemos llamar productos del mar, hayan pasado de representar un 66% de los kilos vendidos al 64,5%”, explica Ignacio Biedma, experto de Nielsen. El trasvase “ha sido recogido en partes iguales por las conservas y por los pescados y mariscos congelados y, en menor medida por los platos refrigerados”, añade.

Según apunta, gran parte de estos movimientos se deben a las variaciones de los precios en dichas categorías, “con una mayor contención de los mismos en conservas y congelados frente a un aumento importante del precio promedio de los frescos liderado por algunas especies como el salmón o los cefalópodos”.

En 2016 el consumo de pescados retrocedió un 2% respecto al año anterior, según los datos del Ministerio de Agricultura actualizados hasta septiembre. En diciembre el pescado fresco se encareció un 3,1% con respecto al mes anterior, acumulando una subida anual del 1,6%, según datos de diciembre de 2016 del INE.

Esta tendencia contrasta con otra que puede parecer contradictoria, pero que se produce en un perfil de cliente que mira menos el precio y más la calidad. Tres de cada 10 consumidores dicen estar dispuestos a comprar carne y marisco de primera, aunque se gasten más.

Noticia publicada en EL MUNDO el 06/02/2017.